Durante dos noches, la calle 2 de Santa Lucía congregó a una multitud de personas para disfrutar del arte
Hace diez años, un grupo de vecinas del popular y tradicional sector Santa Lucía, en Maracaibo, se reunió una noche para divertirse cantando boleros y rancheras. Entre canción y canción, se les ocurrió organizar una velada artística en la zona en la cual participaran creadores de diferentes áreas de las artes plásticas y escénicas. Una propuesta para mostrar diversas expresiones artísticas alternativas y contemporáneas.
Clemencia Labín tomó la propuesta muy en serio y se dedicó a organizar las Veladas de Santa Lucía que este año llegaron a su X edición, con participación de creadores tanto de Maracaibo como del resto de Venezuela y del mundo.
Durante dos noches al año, desde hace una década, la calle 2 de Santa Lucía
se convierte en un circuito de arte a donde la muchedumbre asiste al encuentro con múltiples manifestaciones artística que hacen que las casas del sector dejen de ser las simples moradas de sus habitantes para convertirse en galerías de arte.
Salas, habitaciones, porches, techos, fachadas, hasta los baños de las viviendas, así como cualquier punto de la concurrida calle sirven para que los artistas presenten sus propuestas de arte alternativo, contemporáneo y multimedia. Quienes asisten a la velada pueden entrar a las casas del vecindario para apreciar las exposiciones de pintura, fotografía, ensamblajes, instalaciones y artes escénicas que se mezclan con el mobiliario propio de la vivienda.
La Velada de Santa Lucía es una verdadera feria de arte. La multitud recorre la calle de arriba a abajo descubriendo en múltiples puntos manifestaciones artísticas. Y cada edición de la actividad se convierte en una oportunidad para que los amantes de arte de la ciudad se encuentren para compartir.

Este año, al llegar a la plaza, lo primero que nos conseguimos fue una interesante intervención realizada a la fuente de Santa Lucía. Sus esculturas fueron cubiertas con cintas multicolores, dándole una nueva connotación al cíclico fluir de sus aguas.
La calle se encontraba completamente abarrotada de gente. Al fondo se escuchaban los acordes de un grupo de gaitas que en ese momento animaba la velada y no era extraño conseguirse
Mimos, zanqueros, danza, cualquier expresión artística puede sorprendernos en la Calle 2 de Santa Lucía (Foto: Nelson Valbuena)
en cualquier momento con un mimo, con un zanquero, con una interpretación de danza contemporánea, con esculturas vivientes o con un grupo de jóvenes reunidos en una esquina improvisando sus raps.
En las fachadas de algunas casas se proyectaban videos, haciendo que inmediatamente recordáramos las imágenes de la película italiana Cinema Paradisso o que, en mi caso particular, me remontara a mi infancia, cuando disfrutaba de las proyecciones de películas que hacían en las paredes externas del campanario de la iglesia de La Parroquia, en Mérida.
Asistir a la velada de Santa Lucía es un extenuante ejercicio para la observación, son tantas las cosas que hay para ver y disfrutar que, por momentos, se nos hace imposible poder apreciar todo lo que la calle de 40 casas nos ofrece. Así lo pude comprobar al ver al día siguiente fotos y conversar con amigos sobre el evento y constatar que hubo obras y actividades que se me escaparon.
Como todos los años, la velada del 2010 fue de tema libre para los artistas y curadores que fueron invitados a participar, de ahí proviene la abundancia y
variedad de los temas y propuestas exhibidos. Este año podíamos apreciar obras que trataban temas tan disímiles como la violencia contra la mujer, representada en una piñata realizada con la imagen de la mártir que da nombre a la barriada, con fotografías de ojos femeninos amoratados adosadas al cuerpo; o el devastador efecto de la acción del hombre sobre la naturaleza, mostrado en una instalación en la que se podía apreciar un bosque cuyos grandes árboles fueron realizados con tiras de papel, para advertir que esa gran cantidad de papel fue árbol en alguna oportunidad.
En esta X edición de La Velada de Santa Lucía se
pudieron apreciar trabajos de artistas y curadores de Venezuela, Argentina, Filipinas, Colombia, Italia, Suiza, Costa Rica, Puerto Rico, Escocia, Australia, Alemania, España, Aruba, Holanda, Japón, Estados Unidos, Chile e Irán, entre otros.
Uno de estos invitados internacionales es Rolf Bergmeier, de Hamburgo, Alemania. El es artista plástico pero en esta oportunidad vino como curador para traernos una colección de dibujos y fotografías de artistas de diversas partes del mundo a quienes les solicitó piezas en las cuales plasmaran su interpretación del silencio y la ceguera.
Al entrar a la vivienda del viejo profesor de inglés de Santa Lucía, parado junto a una serie de pinturas hechas con tinta por un artista japonés, se
encontraba Rolf, expectante, pendiente de quienes entraban a ver su muestra y ansioso por comunicar su experiencia con la velada y con la exposición que nos regalaba.
Desafortunadamente, este amable alemán no habla español, lo cual limitaba su profundo interés por compartir con el público la historia de la colección de arte que trajo a la velada de Santa Lucía, una muestra que, según contó, logró obtener al invitar a artistas de Japón, Irán, Chile, USA, Italia, Suiza, Holanda y Bélgica para que interpretaran el tema del silencio y de la historia de la mártir Santa Lucía.
-Llamé a varios artistas de renombre en alrededor del mundo y les conté la historia de la joven italiana que se había sacado los ojos por haber sido prometida en matrimonio a un hombre que no quería. –Comenzó a relatar Rolf Bergmeier para explicar su exposición.
-Entonces, les pedí que, basados en esa historia y en lo que significa el silencio para ellos, realizaran una interpretación en sus respectivas especialidades artísticas y me las enviaran para hacer esta curaduría que estoy presentando hoy en Maracaibo y que será exhibida en otras partes del mundo.
Fue así como Rolf logró reunir más de una impresionante cantidad de fotografías, dibujos y pinturas para hacer su montaje en una casa de Santa Lucía en la que se imparten clases de inglés, lo cual contrasta justamente con su tema de la ceguera y el silencio y hace que su exhibición tenga una connotación diferente y cobre un nuevo sentido.
Explicaba emocionado Bergmeier, señalando una fotografía con la imagen de una mujer entre flores y con una rama en las manos, cuya mirada aparece un poco desfigurada dando la impresión de que se tratase de una mujer ciega, que esa imagen no tenía ningún tipo de retoques.
-El fotógrafo toma miles de fotos a la semana –comentaba el curador- y dice que en una, de cada mil fotos, suceden ese tipo de cosas que dan unos resultados que no tienen ninguna explicación lógica. Sencillamente suceden.
Entonces, Rolf voltea y apunta sus dedos hacia una serie de 3 fotografías en las que se distinguen las sombras de unos árboles: “Estas fotos tampoco tienen ningún tipo de intervención, dice. El fotógrafo las tomó sin nada de luz, en una noche sin luna ni estrellas y dejando el obturador abierto durante unas cuatro o cinco horas para obtener esa imagen de sombras que son, en cierta manera, una forma de experimentar la falta de visión, la ceguera”.
Bergmeier, ya evidentemente emocionado de haber conseguido un interlocutor, señala una fotografía de unas palabras escritas en Braille y dice:
-Esta, junto con aquella fotografía del electrocardiógrafo mostrando la línea plana de la muerte, son las muestras más fehacientes del silencio y la ceguera. No hay nada más ciego que unas palabras escritas en Braille y fotografiadas pues no pueden ser leídas ni por los videntes ni por los ciegos y, evidentemente, cuando el electrocardiógrafo muestra la línea plana de la muerte, nos dice que para esa persona llegó su momento de máxima ceguera y silencio.
El alemán no se cansa de comentar su exposición y poco a poco se han acercado otras personas que comienzan a mostrar interés por las obras, lo que hace que Rolf ponga más intensidad al hablar y, señalando una pintura de una mujer cuyo rostro no se distingue pues es sólo una mancha negra dice:
-Esta fue la interpretación que del tema propuesto hizo una pintora Iraní. Es el silencio y la ceguera vistos desde el punto de vista de una mujer que vive en una sociedad como la de Irán. Mientras que aquellos dibujos –dice y apunta a la esquina donde hay una serie de dibujos cuyos trazos violentos semejan los realizados por un niño- muestran como lo interpretó un artista holandés representante de la corriente punk.
Rolf asegura que esta exposición que trajo en su primera participación en la Velada de Santa Lucía de Maracaibo promete seguir creciendo ya que ha contactado a otro grupo de artistas de varios países para que le envíen sus obras y anexarlas a la muestra en las futuras exhibiciones que realizará.
Al terminar de hablar con Rolf Bergmeier, quien comentó su fascinación por el clima de Maracaibo en contraste con el frío invierno alemán y habló sobre su interesante experiencia en esta visita a Venezuela, lamenté que mi cámara se hubiese quedado sin batería justo antes del encuentro con él, por lo que no puedo ilustrar este artículo con fotos ni del personaje ni de su exposición. Sólo puedo mostrar una foto de Bergmeier tomada por Josué Colina con su celular y otra robada de una página de internet.
Casi cuatro horas duró el recorrido por la calle 2 de Santa Lucía y aunque la experiencia fue agotadora, y el calor era bochornoso, vivir la velada y disfrutar de las diferentes manifestaciones artísticas que nos regalaron los creadores valieron la pena. Sólo queda esperar por la XI edición que se realizará en el 2011.
GALERÍA DE FOTOS:


![23556_336031262083_533507083_3594435_5679472_n[1]](http://golcar.files.wordpress.com/2010/03/23556_336031262083_533507083_3594435_5679472_n1.jpg?w=112&h=150)

























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