No me digáis que estoy crecidita para creer en seres mágicos, porque no creo en ellos, simplemente sé que existen y además conozco algunos. Cada uno de los seres mágicos tiene al menos un don especial, pero para no apabullaros en vuestro primer descubrimiento de ellos, empecemos por uno de los dones, el de ver.
Y es que estamos acostumbrados a pensar que por el simple hecho de que la madre naturaleza nos haya dotado de dos apéndices sensitivos dotados de todo lo necesario para captar imágenes ya sabemos ver, pero no es cierto, para ver hay que tener un don especial (o acercarse mucho a seres mágicos que te enseñen).
Como podéis intuir esta imagen es obra de uno de esos seres mágicos de que os hablaba, posee el don de ver y, si tenemos suerte y quiere hacerlo, os puede explicar dónde la vio (y descubriríais hasta qué punto es mágica).
Lo que diferencia a los seres mágicos con el don de ver de los humanos que han aprendido esa capacidad es precisamente eso, que no tuvieron que aprenderlo, el ver es consustancial a ellos (para algo les tenía que servir el don, ¿no?). Quizás en alguna ocasión nos podamos confundir porque pueden tener el don de ver pero estar faltos de otros dones, puede que necesiten aprender a manejar complejos aparatos para podernos transmitir sus visiones, pero lo que es innegable es que poseen esa capacidad de visión especial que sólo un ser mágico puede tener. Si tenéis la ocasión de que un ser mágico se cruce en vuestro camino aprovechad su don para descubrir el mundo que nos rodea, os sorprenderéis.
Otro de los dones que poseen algunos seres mágicos es el de cuidar lo que les rodea, mostrar sin ambages el respeto, el mimo, el cariño… Cuando estamos cerca de ellos notamos que las cosas son más fáciles, que nuestro entorno se torna más amable, que podemos ser sin ser juzgados, que no falta el más mínimo detalle.
En un mundo egoísta, ególatra y egocéntrico, la presencia de seres mágicos con el don del cuidado es de agradecer, no sólo por lo bien que nos sienta a cada uno de nosotros como individuo el sentirnos cuidados, sino porque también cuidan de detalles como la conservación de nuestro entorno natural, el respeto por los derechos de las personas, y tantos otros que a diario se ven amenazados por los intereses de unos pocos en el nombre de la satisfacción egoísta de unos cuantos.
Hoy quería reconocer a todos esos seres mágicos que tengo a mi alrededor que, con sus cuidados no sólo me hacen sentirme bien sino que además me han enseñado muchos detalles de lo cotidiano que fácilmente pasan desapercibidos. Algunos ya han confirmado su participación en el proyecto fotográfico, y pronto los podréis conocer. Por ahora sólo quería darles públicamente las gracias.












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